CRISIS DEL CORONAVIRUS

Qué hace un dato positivo de empleo en el pico de la segunda ola de la COVID-19

La afiliación subió en noviembre más que ningún noviembre desde 2006, encadenando siete meses consecutivos al alza y superando los 19 millones de afiliados. Todo ello, en el tercer mes con más fallecidos por la COVID-19, después de abril y marzo, en estado de alarma, con toque de queda, cierres perimetrales, límites horarios y cierres en la hostelería. La clave está precisamente en que la hostelería no ha caído como otros años por estar ya bajo mínimos, en el aumento en la educación y en el nuevo aumento de trabajadores en ERTE.

Variación mensual de la afiliación media a la Seguridad Social. Media de noviembre con respecto a octubre del mismo año / Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y elaboración propia

ANA TUDELA

2 DE DICIEMBRE DE 2020 18:30H

El número medio de trabajadores y trabajadoras afiliados a la Seguridad Social en el pasado mes de noviembre aumentó en 31.638 personas. Si lo que se mira es esa variación intermensual, parecería el mejor noviembre en cuanto a empleo desde el año 2006. Un “dato particularmente positivo”, ha dicho el secretario de Estado de Seguridad Social, Israel Arroyo, comparando precisamente con lo ocurrido en otros ejercicios en el mismo mes. El dato supone el séptimo mes consecutivo de incremento neto de la afiliación desde que se desató la pandemia y el confinamiento paralizó buena parte de la economía y significa volver a los 19 millones de afiliados y afiliadas. Todo eso es positivo.

Sin embargo, la fotografía del mes es mucho más amplia y, si se abre el ángulo, se explica algo que, si no, no cuadra. Noviembre ha sido el mes en el que ha tenido lugar el pico de la segunda ola, convirtiéndose en el tercer mes con más fallecidos por COVID-19, tan solo por detrás de abril y marzo. Un mes en estado de alarma, con medidas tan restrictivas como cierres perimetrales en la mayoría de territorios, toque de queda nocturno, limitaciones de horarios en la hostelería, grupos máximos en interior y exterior y, en algunos casos, cierre total de actividades no esenciales.

Desplázate por la tabla

Todo ello ha afectado especialmente al empleo en la hostelería y, sin embargo, su caída ha sido menor a la de otros años. El mes de noviembre muestra habitualmente la cara más negativa de la estacionalidad extrema española, que provoca que en hostelería aparezcan y desaparezcan cada año 300.000 afiliados y afiliadas desde el punto más alto de la temporada alta al más bajo de la baja. El peor mes de esa montaña rusa es noviembre. Incluso en los años en los que se ha creado empleo con fuerza (o precisamente por eso) en este mes se destruían 100.000 empleos del sector.

El empleo en hostelería llegó a noviembre ya muy mermado por efecto de la pandemia, tras una temporada alta que pese al espejismo de julio se vio rápidamente frenada por los rebrotes. Buena parte del empleo que se suele destruir en noviembre no se ha destruido sencillamente porque no existía. El sector siguió destruyendo empleo (-77.840), aunque menos que otros años, sencillamente porque en el mes hubo de media 238.000 afiliados menos al sector de hostelería que el mismo mes de 2019.

A este hecho se le suma el nuevo aumento de los ERTE, ese colchón para mantener las rentas en la medida de lo posible mientras se supera el shock económico provocado por la COVID-19, que tan útil está siendo pero que provoca también que trabajadores que no están trabajando, aunque sea temporalmente, sigan figurando como afiliados. A finales de noviembre, el número de trabajadores en ERTE alcanzó los 746.900, siendo de nuevo el sector de la hostelería el más afectado, con el servicio de comidas y bebidas, con 226.008 y el de alojamiento, con 108.402.

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La otra cara de esta situación la muestra el sector de la educación, con un aumento en el mes de 31.582 afiliados, en línea con lo ocurrido otros años.

Si la estacionalidad es característica de este país, no lo es menos la temporalidad y, en eso, el mercado laboral no está tardando en volver por sus fueros. En noviembre se firmaron 1.449.810 contratos en esa inmensa rueda de hacer y deshacer empleo que es este país.

Es un 82,2% de los firmados en el mismo mes de 2019 pero, superadas las semanas más duras de confinamiento, España volvió a la costumbre de crear empleo neto los lunes, destruirlo los viernes, crecer el primer día hábil del mes y venirse abajo el último.

El paro registrado, por su parte, aumento en línea esta vez con lo que ocurre otros años.