RADIOGRAFÍA DE LOS IMPUESTOS: IRPF

De Montoro a Montero: así recaudó el PP 14.244 millones extra subiendo el IRPF

Subir el impuesto de la renta en los tramos más altos es más efectista que efectivo. Aunque el extra a pagar con la subida llegue a los 50.000 euros al año por declarante, como ocurrió con las rentas más altas con Montoro, hay tan pocos contribuyentes en ese tramo que el efecto en las arcas públicas es mínimo

Recaudación del gravamen complementario implantado por Montoro a la Renta General (salarios, pensiones, profesionales y rentas de alquiler) para los años 2012, 2013 y 2014 por cada tramo de renta. Fuente: Ministerio de Hacienda y elaboración propia • En millones de euros

ANA TUDELA

30 DE OCTUBRE DE 2020 10:00H

“Pedir esfuerzos a los que más tienen”.
“Que los que más tienen aporten más”.

Entre estas dos frases hay ocho años y casi 10 meses, dos crisis, una pandemia y, en teoría, un universo ideológico de distancia. La primera la pronunció Cristóbal Montoro, en calidad de ministro de Hacienda, el 30 de diciembre de 2011. La segunda, Pablo Iglesias, vicepresidente segundo del Gobierno, el 27 de octubre de 2020.

Ambas se usaron para explicar sendas subidas de impuestos entre los que está el impuesto de la renta de las personas físicas (IRPF). El impuesto más redistributivo. El que grava rentas de trabajo, pensiones, dividendos, plusvalías, alquileres. El ojo de Sauron de la administración tributaria. Una máquina de recaudar.

Cuando Montoro pronunció su frase, España se encaminaba a cerrar el año con un déficit superior al 9%. Ahora, prevé superar el 11%. La crisis financiera sufría en aquel final de 2011 su segunda parte, transformada ya en una crisis bancaria y de deuda. Hoy la crisis económica derivada de la sanitaria afronta la segunda ola del coronavirus con consecuencias aún desconocidas.

Hasta aquí, las semejanzas.

Diferencias:
La principal. La subida del IRPF de Montoro, que fue presentada prometiendo que solo duraría dos años (se extendió a tres), consiguió recaudar en tres años 14.244 millones de euros adicionales, una media anual de 4.748 millones. La subida que acaba de anunciar el Gobierno de Pedro Sánchez, que se anuncia dentro de otras subidas como “un primer paso muy importante hacia una reforma profunda de nuestra estructura fiscal”, prevé recaudar en el primer año 144 millones adicionales y 346 millones en el segundo.

El Gobierno de Pedro Sánchez reconoce las limitaciones de su subida. La propia ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha reconocido que va a afectar al 0,17% de los contribuyentes y que no es el momento de pedir esfuerzos de modo contracíclico.

En la crisis anterior y en plena caída de las rentas, el gravamen complementario del Gobierno de Rajoy recaudó 11.683 millones de euros en la renta general, la que grava salarios, pensiones, ingresos por actividades profesionales y rentas por alquileres. A estos hay que añadir los 2.561 millones de los tres años del gravamen complementario a la renta del ahorro, que grava dividendos, intereses de depósitos bancarios, así como ganancia por venta de acciones, inmuebles y participaciones en fondos de inversión.

Es posible saber al euro el resultado de la subida de Montoro porque se diseñó como gravamen complementario, para reforzar la idea de que sería temporal, y las estadísticas de la Agencia Tributaria de 2012, 2013 y 2014 lo recogen separado del resto de la recaudación por IRPF. Gracias a ello es posible conocer tres datos clave para entender la distancia sideral entre una subida y los efectos previstos de la otra: la media que pagó al año cada tramo de renta, el número de contribuyentes que declaró en cada uno de esos tramos y la recaudación total conseguida en cada tramo.

En la renta general, que grava salarios, pensiones, ingresos por actividades profesionales y rentas por alquileres, la mayor recaudación extra con la subida de Montoro llegó de las rentas entre 30.000 y 60.000 euros, que aportaron 1.361 millones de media cada año que estuvo en vigor.
La media que aportó cada una de los declarantes de este tramo estuvo en torno a los 490 euros extra al año en IRPF, muy lejos de los 50.000 euros más de media que pagaron con la subida las rentas por encima de 600.000 euros.
La potencia recaudatoria está en las rentas medias e incluso en las bajas por el alto número de declarantes en estos tramos. Las rentas más altas suponen unas decenas de miles de contribuyentes, frente a los millones de cada uno de los tramos inferiores.













Para empezar, hay una diferencia de porcentajes incluso en esa idea de que quien más tenga, más pague. Montoro aplicó un recargo a los tramos de renta más altos muy por encima del aprobado por el Gobierno actual. En la renta general, el Gobierno del PP aplicó un gravamen complementario de 5 puntos porcentuales para rentas entre 120.000 y 175.000 euros; 6 para rentas de 175.000 a 300.000 euros y 7 puntos para rentas por encima de 300.000.

El Gobierno de Pedro Sánchez ha presentado esta semana una subida de dos puntos solo para rentas generales de más de 300.000 euros y tres puntos para rentas del ahorro de más de 200.000 euros.

Pero por llamativa que sea la diferencia en las subidas porcentuales en uno y otro caso ahí no está la clave principal de la diferencia en el potencial de recaudación. La clave está en que Montoro aplicó subidas a prácticamente todos los tramos de renta. Muy progresivas pero a todos. Gravar más a quien más renta tiene es redistributivo pero poco efectivo. La causa: son muy pocos. Las rentas aquellas por encima de 600.000 euros, llegaron a pagar hasta 50.000 euros más de media anual por el gravamen complementario de Montoro en la renta general, pero hay tan pocos contribuyentes en esa zona (en torno a 5.000 de un total de declarantes por renta general en 2012 de 13,5 millones) que el efecto no fue el más relevante para las arcas públicas.

Si lo que se quiere es aumentar de forma significativa la recaudación utilizando el IRPF, la potencia está en esa etérea clase media y trabajadora a la que tantos se dirigen, que madruga o no pero que, desde luego, son un montón. Ese tramo de renta entre 30.000 y 60.000 euros al año fue el que más aportó con el gravamen complementario del PP al total de la recaudación entre 2012 y 2014, cerca de 1.400 millones de euros cada año en la renta general, un tercio del total recaudado por el gravamen complementario en este tipo de renta. La media de más que pagó en IRPF cada contribuyente de este tramo fue de 491 euros pero había más de 2,7 millones de personas tributando en esta horquilla, de ahí su potencia.

Si se le añade el tramo entre 21.000 y 30.000 euros, en el que por cada declaración se pagaron 195 euros adicionales al año, se obtiene el 50% de la recaudación adicional por IRPF de la renta general entre 2012 y 2014. El tramo de 60.000 euros de renta anual a 150.000 euros sumó otro 25% de lo recaudado con la subida de Montoro.

Montoro efectuó una subida tan fuerte que a pesar de ser contracíclica logró cuadrar el círculo. Recaudar más por IRPF con menos base imponible, es decir, con las rentas cayendo por la crisis. A Laffer le estallaría la cabeza.

La subida del Gobierno actual está a años luz de la de Montoro pero también lejos de la que contemplaba el acuerdo entre PSOE y Unidas Podemos que dio lugar al Gobierno de coalición y que prevé “incrementar dos puntos en la renta general por encima de 130.000 euros y cuatro para más de 300.000 euros, además de 4 puntos porcentuales para rentas de capital “superiores a 140.000 euros”.

En la parte del IRPF, habría que sumar los 580 millones de euros adicionales que se prevén para 2022 por la reducción del límite de aportaciones a planes de pensiones privados, que pasa de 8.000 a 2.000 euros anuales.

Hay otras subidas y cambios previstos, además de la llamada tasa Google y el impuesto a las transacciones financieras, aprobados antes de los Presupuestos. También los hubo con el PP, y muy relevantes, pero son objeto de otro análisis.

La otra gran diferencia está en la parte del gasto. El PP acompañó su primera subida de impuestos del anuncio de una fuerte contracción del gasto público. El Gobierno actual ha presentado unos presupuestos muy expansivos tanto por la aportación nacional como porque incorporan parte del dinero previsto de los fondos de Europa.