PLAYA BURBUJA

CAPÍTULO IV DESMONTANDO EL ALGARROBICO

El ¿problema? del paro

El argumento del desempleo se usó una y otra vez para defender El Algarrobico. No solo las cifras desmontaban esa idea, también el paisaje de Carboneras, con la térmica y la cementera instaladas desde los ochenta. El alcalde había hecho una promesa a un grupo de vecinos.

Central térmica de Carboneras

“No vamos a soportar por más tiempo falsos defensores del Medio Ambiente que, desde sus sueldos millonarios, vienen a darnos lecciones de ecologismo”. (…) “La pesca se hunde sin remedio, agricultura no tenemos, la industria se ha estancado, necesitamos otra fuente de ingresos que nos ayude a seguir en nuestro pueblo. Tenemos derecho, tenemos razón. Carboneras ha dado ya todo lo que tenía a Almería, a Andalucía, a España: agua, cemento, energía eléctrica, casi todo nuestro territorio al Parque Natural. ¿Qué más quieren? ¿Quién nos protege, quién nos defiende, quién nos ampara?” (…)

Central térmica de Carboneras. / DATADISTA

“Nadie, ni la ministra Cristina Narbona, que quiera nuestra destrucción para salvar su gestión, va a decidir nuestro futuro”. El alcalde aplaudido, besado y abrazado escuchó orgulloso el manifiesto de la plataforma ‘Carboneras por su futuro’ en una descripción de la situación laboral del municipio que desmentían rotundamente las cifras.

Era noviembre de 2005. El BOE acababa de publicar el anuncio de la Dirección General de Costas con la aprobación por el Ministerio de Medio Ambiente del deslinde que afectaba a la playa de El Algarrobico y a la zona donde ya se levantaban las 20 plantas del hotel. El PSOE gobernaba y José Luis Rodríguez Zapatero había puesto al frente del Ministerio de Medio Ambiente a Cristina Narbona, quien sí emprendió todas las acciones para cumplir con la Ley de Costas de 1988 e incluso negociaría con la promotora del hotel, Azata, para buscar otra alternativa a la ubicación del hotel. No repetiría en la segunda legislatura de Zapatero. Fue sustituida en Medio Ambiente por Elena Espinosa, lo que daría al traste con los avances de Narbona para liberar la playa de El Algarrobico.

Fuente: EPA, SEPE, INE y elaboración propia

(*) Tasa de paro calculada para el municipio de Carboneras con el paro registrado por el SEPE a 31 de diciembre de cada año dividido por la población activa (16-64 años). Tasa de paro de Almería y Andalucía según la Encuesta de Población Activa del último trimeste de cada año.

¿Tenía un problema de empleo Carboneras durante la construcción del hotel? No. Obviamente trabajó en la construcción gente del municipio pero, dada la escasez de mano de obra en esos años de pico de la burbuja inmobiliaria, fue necesario recurrir a mano de obra inmigrante.

La situación económica del municipio fue muy precaria en el pasado, como decía el plan Carboneras Viva, pero la llegada de la cementera y la central térmica en los años ochenta cambiaron el panorama. Lo contaba Francisco Alarcón Vicente, Paco El Molinero, fallecido el 26 de febrero de 2019, en una conversación a finales de 2017, recordando el cambio que supuso primero el rodaje de Lawrence de Arabia en los sesenta y después la llegada de la industria. Y apuntalaba el argumento Salvador Hernández, alcalde de Carboneras entre 2011 y 2018, al referirse al empleo, la población y el dinero en impuestos para las arcas municipales que dejan las industrias.

'Carboneras por su futuro' aglutinó a los vecinos que acudieron a la llamada del entonces alcalde Cristóbal Fernández, quien incluso repartió formularios en los años de construcción del hotel asegurando que se daría empleo a quien lo pidiese e instando a que cada solicitante especificara el puesto que quería ocupar.

Según avanzaron las obras, la asociación Carboneras por su futuro empezó a dudar de que fueran a cumplirse aquellas promesas y empezó a presionar tanto al Ayuntamiento como al administrador único de Azata del Sol, entonces Fernando Cabezón, ex consejero delegado de Acusur con el PP en el Gobierno central y colocado al frente de la promotora del hotel meses después de su salida de la política y justo cuando iban a comenzar las obras. El motivo del escepticismo de la asociación carbonera fue la noticia de que la gestión del hotel la iba a llevar una hotelera que nada tenía que ver con Azata y que pensaba traerse a su personal (en concreto se trataba de la rama hotelera de la ONCE). Quienes habían defendido el hotel y entregado las solicitudes de empleo al alcalde empezaban a darse cuenta de que era complicado que fuesen ellos los elegidos.

Carboneras sufrió la crisis, como toda España. Pero la industria hizo de colchón. Un colchón que no tenían la inmensa mayoría de los municipios andaluces. Y a pesar de ello, la ya expresidenta andaluza, Susana Díaz, ha hablado, en sus discursos sobre el Estado de la autonomía, de compensar con planes específicos a Carboneras como si fuese la localidad más afectada por la crisis y se le hubiese sumado la desgracia del hotel. No lo es. Que se lo digan a los vecinos de Linares, que salieron en 2017 a las calles a pedir una solución a su dramático 46 por ciento de paro.

Imagen del El hotel Algarrobico con la cementera al fondo
El hotel Algarrobico, con la central térmica al fondo / DATADISTA

La cementera y la térmica han hecho de puntal en el municipio pero eso no ha evitado que, en un pueblo costero con una de sus cuatro patas económicas en el sector servicios, el desempleo haya llegado a superar el veinte por ciento. La situación en Carboneras empezó a mejorar con el resto del país y a mediados de 2016, cuando se produjo una modernización en la central térmica de Endesa que trajo gente de fuera y eso crea trabajo. Son casas que se alquilan, hoteles, restaurantes, bares que se llenan de ciudadanos. La vuelta del turista nacional también se ha hecho evidente desde el verano de 2017. Carboneras sigue haciendo las cosas a su modo. En temporada alta, los dueños de los bares, en cuanto se alzan los bolardos por la noche para peatonalizar algunas de las calles del centro, siembran de mesas y sillas cada centímetro cuadrado obligando a esquivar cervezas y patatas bravas a quien quiere pasear. Las mesas se llenan.

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